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Dédalo, implementando la cultura libre en los museos.

Resumen

La comunidad de Dédalo lleva desde 1998 generando un proyecto de software libre para la gestión del Patrimonio Cultural y la Memoria.

Aunque las directivas europeas indican la necesidad de soportar e implementar software libre en las instituciones públicas, la realidad es mucho más compleja y no siempre va acompañada de criterios éticos. Los museos y las entidades culturales se encuentran en muchos casos sin poder decidir sobre su soberanía digital, muchas veces por desconocimiento o por las decisiones político / económicas.

Detalles de la propuesta:

Descripción completa

Dédalo: Una larga travesía por la Soberanía Digital del Patrimonio Cultural

La historia de la comunidad Dédalo, que se remonta a 1998, no es solo la crónica del desarrollo de un software más. Es la narrativa de un esfuerzo persistente por devolver a las instituciones culturales el control sobre su activo más valioso en la era digital: su información. En un mundo donde la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso, la gestión del Patrimonio Cultural y la Memoria colectiva se ha enfrentado a una encrucijada fundamental: adoptar soluciones propietarias y cerradas o abrazar los principios de la libertad, la transparencia y la colaboración que representa el software libre.

Independencia tecnológica. Una institución que utiliza software libre no está atada a un proveedor específico. Puede adaptar el software a sus necesidades particulares, contratar a diferentes desarrolladores para realizar mejoras o, simplemente, mantener el sistema operativo sin depender de las costosas licencias y actualizaciones forzadas de las soluciones privativas.

Preservación digital a largo plazo. Los formatos y estándares abiertos son cruciales para garantizar que la información digitalizada sobre nuestro patrimonio (documentos, imágenes, registros de inventario, metadatos) siga siendo accesible dentro de décadas. El software libre, al no depender de formatos cerrados y propietarios, es una garantía de perdurabilidad.

Colaboración y comunidad. Al ser un proyecto abierto, Dédalo fomenta la creación de una comunidad de usuarios y desarrolladores (museos, archivos, bibliotecas, universidades) que comparten mejoras, soluciones y conocimientos. Esto enriquece la herramienta de forma colectiva, evitando la duplicación de esfuerzos y creando un ecosistema de conocimiento compartido en torno al patrimonio.

En esencia, nuestra comunidad ofrece una herramienta para construir soberanía digital. Es un proyecto ético y técnico que busca empoderar a las instituciones, dándoles las llaves de su propio reino digital.

El marco ideal: las directivas europeas y el discurso del Software Libre

El proyecto Dédalo no es un proyecto aislado en el panorama europeo. De hecho, su filosofía está plenamente alineada con el discurso oficial de la Unión Europea desde hace años. La UE ha reconocido repetidamente el valor estratégico del software de código abierto para la administración pública. Directivas y comunicados han subrayado la necesidad de: Evitar el “Vendor Lock-in”: La dependencia excesiva de un único proveedor tecnológico, que puede llevar a precios abusivos y a la imposibilidad de migrar a otros sistemas.

Fomentar la interoperabilidad: Garantizar que los sistemas de diferentes administraciones e instituciones puedan comunicarse entre sí, utilizando estándares abiertos. Promover la transparencia y la auditoría: el código abierto permite que cualquier experto audite la seguridad del software y verifique cómo se trata la información, algo crítico cuando se maneja patrimonio público.

Optimizar el gasto público: invertir en software libre significa, a menudo, reinvertir en la comunidad local de desarrolladores y en personal propio, en lugar de destinar fondos recurrentes a multinacionales externas.

En teoría, el marco es perfecto. Las instituciones culturales públicas, como museos, archivos y bibliotecas, deberían ser el campo de cultivo ideal para proyectos como Dédalo. Sin embargo, la realidad es tozuda y sustancialmente más compleja.

La cruda realidad: la brecha entre la directiva y las decisiones.

A pesar de este marco favorable, la implementación del software libre en las instituciones culturales tropieza con una serie de obstáculos profundamente arraigados, que en resumen se sintetiza en dos conceptos clave: la falta de soberanía digital y las decisiones políticas/económicas.

La pérdida de la Soberanía Digital y el “desconocimiento”. Muchas entidades culturales se encuentran en una situación de orfandad digital. Carecen de departamentos de TI propios con la capacidad técnica para evaluar, instalar y mantener una solución como Dédalo. Este “desconocimiento” genera una inseguridad que es hábilmente explotada por el mercado del software propietario.

La falacia de la “solución llave en mano”. Las empresas vendedoras de software cerrado ofrecen un paquete completo: instalación, soporte 24/7, formación y una interfaz aparentemente sencilla. Para un director de museo o un responsable político sin conocimientos técnicos, esto suena a seguridad. Se percibe como un “servicio” claro, frente a la “complejidad” de un proyecto comunitario abierto. Lo que no se explicita es que esta comodidad inicial se paga con la cesión de la soberanía: la institución pierde el control sobre sus datos, sus flujos de trabajo y su futuro digital.

Inercia y miedo al cambio. La inercia es una fuerza poderosa. Migrar de un sistema antiguo (aunque sea deficiente) a uno nuevo implica un esfuerzo de formación y adaptación. El miedo a los problemas durante la transición y la re

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